Cuatro observaciones básicas inspiraron la filosofía del Arca del Amor:
1. Necesidad de una visión.
Los niños pobres y abandonados necesitan desarrollar una visión espiritual de si mismos. Tan solo suministrarles comida, vestido, un techo, servicios médicos y educación básica les permite sobrevivir pero estas medidas humanitarias raramente les permiten a los niños cambiar permanente y profundamente su vida y estos niños con frecuencia arrastran su impotencia y frustración a sus años venideros. Para cambiar el destino de los niños debemos guiarlos para ampliar su mente a sus posibilidades ilimitadas como almas. Como dijo Cesar, un niño sin hogar de nuestro grupo de Sao Paulo, “muchos de mis amigos murieron aún después de haber recibido asistencia (humanitaria) porque esas instituciones (tradicionales) no pusieron atención a los sueños que cada uno de nosotros, los niños pobres teníamos.”
2. Crear un socio.
En la medida que tratemos a los niños pobres como criaturas inútiles, malas o dependientes los estamos esclavizando en su condición. Una actitud más sana es tratar a cada niño/niña como un cocreador, un socio en el proceso de educación y un profesor en potencia. Nuestro papel como adultos es sencillamente ser guías amorosas y no directores omniscientes de todas sus actividades. A través de nuestro amor, paciencia, creatividad y apoyo incondicional gradualmente los niños desarrollarán su propio curso auto correctivo y esto lo transmitirán a otros niños.
3. Primero enseñar amor!!!
Nunca habrá paz en nuestro corazón, nuestras comunidades y en el mundo hasta tanto enseñemos a los niños a apreciar y amar todas las religiones.
La mayoría de las instituciones religiosas que supuestamente deberían impartir esta educación espiritual tan solo suministran una visión parcial de la religión si es que no es absolutamente fanática, lo que ha llevado a la inevitable intolerancia, abuso y conflictos sin fin. Como dijo en una ocasión Jonathan Swift: “Tenemos suficiente religión para hacernos odiar pero no la suficiente para hacernos amar los unos a los otros.” ¡Intentemos enseñar un amor circundante para cambiar!
4. Ser divertido.
La espiritualidad de los valores de la vida no se pueden enseñar con efectividad a los niños a través de conferencias o lecciones morales. Esta deber ser divertida, emocionante y creativa; nadie recuerda los sermones pero una historia, un juego, una canción o una visión permanecen para siempre con nosotros.
Esta es la razón por la cual debemos hacer uso de los cuentos de sabiduría, cantos sagrados, festivales religiosos, danzas sagradas, juegos religiosos, artes sagradas, metáforas, meditación, etc. como el principal vehículo para enseñar las lecciones morales y espirituales.
Basados en estos principios los equipos de voluntarios comenzaron su trabajo alegre en São Paulo en el 2001. Luego, a medida que continué viajando a través del mundo la idea del Arca del Amor se fue difundiendo lentamente a Brasilia (Brasil), Curitiba (Brasil), Lima (Perú), Bogotá, (Colombia), Medellín (Colombia), La Paz (Bolivia).
Valores
Para ayudar a desarrollar confianza y autosuficiencia en las personas en situación de riezgo, compartimos los siguientes doce valores básicos en una creativa variedad de maneras:
Amor y Respeto - A la vida, la diversidad y hacia la Divinidad que existe en todas las criaturas y manifestaciones.
Honestidad y sinceridad - para asegurarnos que nuestros pensamientos, palabras y acciones son congruentes y transparentes.
Tolerancia, respeto y apreciación - hacia la gran diversidad de religiones auténticas y constructivas, sus visiones y creencias y así garantizar el mejor bienestar y armonía del mundo.
Responsabilidad - para aprender las consecuencias personales, locales y globales de nuestros pensamientos, palabras y acciones.
Tenacidad y perseverancia - para hacer siempre lo mejor que podamos, sin miedo y amorosamente y enfrentar calmadamente todas las dificultades de la vida.
Servicio compasivo y sin apego - para estar siempre atentos a los sufrimientos de los demás y tratar de aliviar su dolor en la mejor forma que podamos, pero sin hacerlo parte de nuestro problema para poder resolverlo.
Confianza y fé - para saber que las personas siempre hacen lo mejor de acuerdo a sus circunstancias presentes y recursos internos.
Humildad y servicio - para servir a la humanidad sin buscar la atención hacia nosotros, enfocándonos más en completar nuestras responsabilidades y tareas que en nuestras expectativas o derechos.
Compromiso y disciplina - para desarrollar nuestro poder interno para realizar nuestros más altos sueños y aspiraciones.
Pureza - de mente, palabra, cuerpo y ambiente. Para respetar nuestro cuerpo, mente y planeta.
Interdependiencia y unidad - para adoptar la solidaridad y cooperación y así reemplazar el modelo prevaleciente y destructivo del individualismo y competividad. Como Mahatma Gandhi dijo, "Si no aprendemos a vivir juntos como hermanos, entonces moriremos juntos como tontos".
Comunicación y resolución de conflictos - para aprender nuevas herramientas y estrategias para resolver todos los problemas sin violencia y promoviendo la paz.
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