2005 /
El siglo XXI será espiritual o no existirá
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Haridwar, 18 de Mayo de 2005
Mis queridos marineros del Arca del Amor,
Om namo narayanaya. Que Dios los bendiga a todos. Rezo incesantemente porque Dios y los maestros los bendigan con alegría, confianza y felicidad perfecta.
Escribo desde la ciudad santa de Haridwar, a los pies de los imponentes Himalayas, donde me he reunido con varios monjes y rectores de colegios para compartir con ellos nuestra visión del Arca del Amor. Estoy muy agradecido con todos ustedes por ayudar a crear un puente de unión entre estos dos continentes hermanos, India y América del Sur, a través de nuestro trabajo de servicio desinteresado y amor divino.
El mensaje de nuestro Gurudev Baba Hariharananda siempre fue muy simple y profundamente transformador para nuestra vida: “Recuerden a Dios antes, durante y después de cada acción.” Tan simple y poderoso que podría cambiar el mundo si nos decidiéramos a realmente vivirlo y compartirlo con nuestros amigos y nuestra comunidad donde realmente cuenta! Es por esto que el Arca del Amor y su organización patrocinadora, la Misión Hariharananda, se fundaron en 2001, para llevarle este arte de vivir a los niños más necesitados de Dios: Los niños pobres y abandonados y las viudas y mujeres desamparadas de la India y América del Sur.
Cuatro observaciones básicas impulsaron la idea del Arca del Amor:
1) Los niños pobres y abandonados necesitan desarrollar una visión espiritual de si mismos. Suministrarles comida, vestido, techo, servicios médicos y educación básica les permite sobrevivir; pero estas medidas humanitarias raramente les permiten a los niños cambiar su vida permanente y profundamente y estos niños en crecimiento con frecuencia cargan esta desesperanza y frustración hasta la edad madura. Para cambiar el destino de estos niños debemos guiarlos para ampliar sus mentes a las ilimitadas posibilidades como alma y ayudarlos a realizar sus misiones aquí en la tierra.
2) En la medida que tratemos a estos pobres niños como criaturas impotentes, malas o dependientes los estamos esclavizando en su propia condición. Una actitud más sana es tratar a cada niño(a) como un co-creador, un partícipe en el proceso de su educación y un profesor en potencia. Si veo unos niños sentados en el rincón de una calle metiendo drogas o llevando a cabo cualquier otra actividad nociva, me siento con ellos y les digo “Saben, hay unos niños en el vecindario que están en verdaderos problemas. Están tomando drogas, peleando y malgastando sus vidas. Ustedes creen que podríamos ayudarles? Qué podríamos hacer? Si ustedes logran ganarse su confianza, ellos generarán las soluciones! A los chicos les fascina que les den responsabilidades y su mayor pobreza no es de recursos materiales sino de respeto. Cuando se les trata con honor y amor sin juzgar sus comportamientos pasados y se les invita a ayudar a otros, ellos automáticamente ajustan su comportamiento para ser consistentes con la nueva posición que se les ha confiado. Nuestro papel como adultos es sencillamente ser guías amorosos y no directores omniscientes de todas sus actividades. A través de nuestro amor, paciencia, creatividad y apoyo incondicional, los niños gradualmente desarrollaran su propia auto corrección y lo transmitirán a otros niños.
3) No habrá nunca paz en nuestro corazón, en nuestras comunidades y en el mundo hasta tanto enseñemos a los niños a apreciar y amar todas las religiones. La mayoría de las instituciones religiosas que deberían impartir esta educación espiritual proveen solamente una visión totalmente parcial, si no totalmente fanática de la religión, lo que ha llevado a difundir la intolerancia, el abuso y los conflictos sin fin. Esto ha sido tristemente evidente durante la historia de la humanidad y particularmente en estos últimos años. Como el gran visionario Francés André Malraux escribió hace unas décadas “el siglo XXI será espiritual o no existirá!” Intentemos enseñar ahora el amor que lo abarca todo, para cambiar!
4) La espiritualidad o los valores de la vida no pueden enseñarse a los niños efectivamente a través de conferencias o lecciones morales, es preciso que sea ameno, emocionante y creativo. Nadie recuerda los sermones pero si un cuento, un juego y una canción que permanece para siempre con nosotros. Es por esto que es importante usar los cuentos de sabiduría, cantos sagrados, festivales religiosos, danzas sagradas, obras teatrales religiosas, juegos didácticos, artes sagrados, metáforas, etc. como principal vehículo de lecciones morales y espirituales.
Tomemos como ejemplo celebrar un festival religioso
Para involucrar a todos los niños podemos organizarlos en comités y darles recursos y responsabilidades. Por ejemplo, un comité estará encargado de crear los disfraces, otro hará la decoración, otro enseñara las canciones y otro las danzas y rituales, otro será responsable de la promoción y publicidad (si desean que sea un evento público), otro recaudará fondos (si se estima necesario), etc. A través de esta actividad los niños obtienen una educación completa: gerencia de proyecto, arte, cooperación y espíritu de trabajo en grupo, religión, historia, geografía, escritura, habilidades de investigación, matemáticas, estadística, promoción y publicidad, etc.
El mayor servicio a Dios es al hombre. Educar amorosa y plenamente al niño, especialmente donde no hay oportunidad ni esperanza, hace que el cielo se acerque un poco a la tierra, una sonrisa a la vez. Les agradezco por hacer esto posible.
Con todo mi amor y respeto,
humilde,
Swami Sarveshwarananda |